El Guernica según Santiago Sebastian III: Analisis preiconográfico




El Guernica es un óleo sobre lienzo, de 3.5 por 7.8 m, de modo que la composición tiene una longitud superior al doble de la altura, seguramente determinado por las dimensiones del muro del Pabellón de España.

Oriol Anguera destaca el carácter piramidal de la composición, quedando la altura de esta señalada por la esquina de la supuesta casa. Parece que Picasso no quiso llegar a los refinamientos de las composiciones organizadas matemática y geométricamente, características de los maestros del Renacimiento, pero si se preocupó de una organización en el ensamblaje de las formas.

Otro elemento importante es la monocromía de la obra, en la que solo se advierten algunas sombras grises en una escala que va de una tinta complemente neutra a grises azules en un extremo y marrones en el otro. La elección no es casual. La falta de color acentúa el carácter abstracto de la realidad, con clara connotación ideológica. La monocromía presenta la imagen como una manifestación carente de propiedades, casi aséptica. No hay sangre ni diferencia entre el fuego y la luz, entre los vivos y los muertos, solo un contraste dramático entre la luz y la oscuridad.

La monocromía contribuye a la indeterminación del escenario, de modo que algunos han pensado que pudiera ser una habitación interior, pero más parece un espacio abierto, determinado esquemáticamente por ciertos edificios. La lámpara no es un elemento sacado del contexto urbano, sino colocado por razones simbólicas y expresivas.

Picasso era pintor de escenas de uno, dos o pocos personajes, salvo las excepciones de la Matanza de Corea (1951) y Guerra (1952). Así, en el Guernica hay pocos personajes, con una composición casi individualista. Además de los animales(el toro, el caballo herido y el ave), aparecen el artista muerto y la mujer que ilumina la escena, más una especie de coro griego femenino, formado por la mujer que cae en una casa en llamas, la mujer del lado derecho y la del lado izquierdo, la que lleva un niño muerto.


Por lo que respecta al estilo, Picasso supo sintetizar en este lienzo una serie de tendencias estilísticas que el mismo pintor cultivó anteriormente, pero entremezcladas con habilidad. ¿Donde termina el expresionismo y donde empieza el cubismo? ¿Donde empieza el realismo y el surrealismo? Hay realismo, pero atenuado, en la forma de expresar las diferencias de calidad entre las colas del caballo y del toro; hay lejanos ecos de las épocas azul y rosa en algunos leves toques de color, pero la infraestructura corresponde al cubismo, que articula los diversos elementos de la tela; el expresionismo domina en los gestos de las mujeres de ambos extremos y el paroxismo explica los cuerpos dislocados de animales y personas. El surrealismo está en la mujer del quinqué.

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